Esperanza para todos...  - "Todo lo puedo en Cristo que me fortalece" Filipenses 4:13
    
                                             Zapatillas Doradas


Faltaba sólo un día para Navidad. El estacionamiento del centro comercial estaba a reventar, tardé unos 15 minutos dando vueltas y vueltas para encontrar un lugar disponible, adentro la cosa no estaba peor. Los carritos de compras brillaban por su ausencia y los clientes de última hora me atropellaban de un lado a otro.
Era la venta de las 10-12 de la noche y me pregunté: ¿Para qué vine hoy?  ¿Por qué siempre a última hora hago todo?
 
Los pies me dolían casi tanto como la cabeza. Tenía una lista de varias personas que decían no querer nada, pero yo sabía que se quedarían ofendidas si no les compraba algo.
Comprar regalos no tenía nada de entretenido para mí, simplemente estaba comprando “algo” para gente que tenía de todo. No era necesario gastar en tiempos de crisis, pero ahí estaba en medio de la multitud, entre niños llorando, mamás desesperadas y jóvenes malhumorados.

Tomé por fin un carrito y lo llené de acuerdo a los cupones que recibí en el correo y me dirigí a pagar. Escogí la caja que tenía la fila más corta, pero tendría que esperar al menos veinte minutos para terminar con esa noche llena de prisas y de compras de última hora.
 
De pronto me di cuenta que delante de mí había un niño y una niña. El niño tenía unos doce años y la niña era un poco menor. Él llevaba un abrigo harapiento y unos tenis viejos y enormes que sobresalían debajo de unos pantalones que le quedaban muy cortos. En sus manos, que estaban muy sucias, tenía varios billetes de un dólar todos arrugados.
 La ropa de la niña se parecía a la de su hermano y llevaba en las manos un hermoso par de zapatillas doradas para dama. Se oía música navideña en el equipo de sonido del almacén y la niñita cantaba feliz.

Cuando llegamos a la caja, la niña puso las zapatillas con mucho cuidado sobre el mostrador. Los sostenía como si se tratara de un tesoro. La cajera marcó la cuenta.

      -Con el descuento del 75% el total son seis dólares con nueve centavos -dijo.
      El niño puso sus billetes arrugados sobre el mostrador mientras buscaba más en los bolsillos de su pantalón y consiguió reunir 3 dólares con 12 centavos.
      -Supongo que tendremos que devolverlas -dijo valientemente.      Volveremos después, quizá mañana.
      En cuanto oyó eso, la niña dijo con un leve sollozo:
      -Pero mamá necesita esas zapatillas.
      -Bueno, volveremos a casa y trabajaremos un poco más. No llores, volveremos después -le aseguró su hermano.
 
En ese instante le pasé tres dólares a la cajera. Esos niños habían esperado un largo rato en la fila, y a fin de cuentas, era Navidad.
      De repente un par de brazos me rodearon y una vocecita exclamó:
      -Muchas gracias, señora.
      -¿A qué te referías cuando dijiste que tu mamá necesitaba estas zapatillas doradas? -pregunté.
      El niño respondió:
      -Nuestra mamá está enferma y se va a ir al Cielo. Papá dijo que es posible que se vaya a vivir con Jesús antes de Navidad.

      La niña añadió:
      -En la iglesia en mi clase dominical, mi profesora me dijo que las calles del cielo son doradas, como estas zapatillas. ¿No le parece que mi mamá se va a ver hermosa caminando por esas calles con zapatos del mismo color?
      Los ojos se me llenaron de lágrimas.
      -Sí -le respondí-, estoy segura que se verá muy elegante.
     
En ese momento le agradecí a Dios en silencio que se valiera de esos niños para recordarme lo que significa amar incondicionalmente y vino a mi memoria el recuerdo de mi madre.
 
Quise compartir con ustedes esta bellísima historia porque la niña tenia razón y lo podemos comprobar en un pasaje de la Biblia que dice: 
      “Y la calle de la ciudad era de oro puro, transparente como vidrio”. Apocalipsis 21:21



          
                         El Halcón que no volaba

Un rey recibió como obsequio, dos pequeños halcones, y de inmediato los entregó a la persona indicada , para que los entrenara.
Pasados unos meses, el entrenadorle informó al rey que uno de los halcones estaba perfectamente, pero que al otro no sabía qué le sucedía; no se había movido de la rama donde lo dejó desde el día que llegó.
El rey mandó llamar a mucha gente para que ayudaran al halcón, pero nadie pudo hacer volar el ave.
Encargó, entonces, la misión a miembros de la corte, pero nada sucedió.
Al día siguiente, por la ventana, el monarca pudo observar, que el ave aún continuaba inmóvil.
Entonces, decidió comunicar a su pueblo que ofrecería una recompensa a la persona que hiciera volar al halcón.
A la mañana siguiente, muy temprano, el rey vio al halcón volando ágilmente por los jardines.
El rey le dijo a su corte, "Traedme al autor de ese evento inesperado". Su corte rápidamente le presentó a un campesino.
El rey le preguntó:
- ¿Tú hiciste volar al halcón? ¿Cómo lo hiciste? ¿Qué secreto escondes?
A lo que el campesino contestó:
- Fue fácil mi rey, sólo corte la rama, y el halcón voló. Se dio cuenta que tenía alas y se fué a volar.
Asi de sencillo, que les parece y ahora un par de preguntas:
¿A que estás agarrado que te impide volar? ¿De qué no te puedes soltar?
Vivimos dentro de una zona de comodidad donde nos movemos, y creemos que eso es lo único que existe. Dentro de esa zona está todo lo que sabemos, y todo lo que creemos.
Convivimos con nuestros valores, nuestros miedos y nuestras limitaciones. En esa zona reina nuestro pasado y nuestra historia.
Tenemos sueños, queremos resultados, buscamos oportunidades, pero no siempre estamos dispuestos a correr riesgos. No siempre estamos dispuestos a transitar caminos difíciles.
Deja de aferrarte a tu propia rama y corre el riesgo de volar más alto y quizás en tu vida como en la mía, podamos descubrir que las enseñanzas de Dios hoy más que nunca están vigentes:
"Ningún ojo ha visto, ningún oído ha escuchado, ninguna mente humana ha concebido lo que Dios ha preparado para quienes lo aman". (1ª Corintios 2:9)
Dios nos ha dado alas para volar alto, tan alto como las águilas y descubrir que sus pensamientos al igual que sus caminos, son mas altos que los nuestros.
Atrévete a volar...



    

       
 

              
                       C U E N T A   C O N M I G O
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         Hijo mio cuando pienses que no tienes fuerzas para seguir adelante,  Cuenta conmigo.
 
Yo te animaré cuando te sientas deprimido
y en tu corazón habite un gran vacío.
 
Y en momentos como hoy,
descuida... ahí estaré con el pensamiento,
y te incluiré en mis oraciones,
porque para eso… somos los Padres.




P R E T Z E L 

 Un pretzel estadounidense es un tipo de galleta o bocadillo horneado, y retorcido en forma de lazo.


Su origen es alemán, y es bastante popular en America del Norte y Australia. Su nombre proviene de la palabra alemana Brezel, derivada del latín bracellus, que significa 'brazo pequeño'.

Este nombre se debe a que su forma recuerda a dos brazos entrelazados.
En Alemania y especialmente en la Baviera, lugar de su nacimiento, el pretzel forma parte de la comida típica del país y es un pan salado.    
 
 Asi que la próxima vez que comas uno de estos, recuerda dar un abrazo también.



         Amor  Incondicional
 
Los pasajeros en el autobus observaban con simpatía a la atractiva joven con bastón blanco cuidadosamente tras cada paso. Ella pagó al conductor, y usando sus manos para sentir el puesto de la silla, caminó el pasillo y encontró el sitio que él le dijo estar vacío. Luego de estar sentada, puso su maletín en sus piernas y colocó su bastón contra sus piernas.

Había transcurrido un año desde que Susan, de treinta y cuatro años, quedó ciega. Debido a un mal diagnóstico médico, ella había quedado sin visión, y fue súbitamente conducida al mundo de la oscuridad, frustración, y enojo.
Habiendo sido una vez una mujer ferozmente independiente, ahora Susan se sentía condenada por este terrible giro de fatalidad, de llegar a ser impotente, sujeta a la ayuda de quienes estaban a su alrededor.
"¿Cómo pudo pasarme esto a mí?" expresaba ella y su corazón denotaba un terrible enojo.

Pero no importaba cómo había llorado o suplicado, ella sabía la dolorosa realidad de que su visión jamás sería recuperada. Una nube de depresión calló sobre ella. Todo lo que ella tenía era su esposo Mark.
Mark era un oficial de la Fuerza Aérea, y amaba a Susan con todo su corazón. Al principio, cuando ella perdió la visión, él la observaba hundida en la desesperación y comenzó a ayudar a su esposa a ganar fuerzas y confianza.
Ella necesitaba llegar a ser independiente otra vez. Su trasfondo militar lo había entrenado bien para lidiar con situaciones delicadas, pero él sabía que ésta era la batalla más difícil que había enfrentado.

Finalmente, Susan se sintió preparada para volver a trabajar, pero cómo podría ella llegar a ese lugar? Ella estaba acostumbrada a tomar el autobus, pero ahora era muy dificil circular por la ciudad por ella misma.
Mark se ofreció a llevarla al trabajo todos los días, a pesar de que trabajaban en lugares distantes de la ciudad. Al principio, esto confortaba a Susan y llenaba la necesidad de Mark de proteger a su invidente esposa, quien se sentía muy insegura de superar este aspecto.
Pronto, sin embargo, Mark entendió que este método no estaba funcionando, era costoso y extenuante.
Susan iba a tener que empezar a re-iniciar su vida de la manera mas natural posible, se decía para sí. Pero sólo el pensar mencionarle esto a su esposa lo hacía temblar. Ella estaba todavía muy frágil, muy enojada. ¿Cómo reaccionaría?

Tal como Mark lo pensó, Susan se horrorizó con la idea de tomar el bus nuevamente. "¡Soy ciega!" respondió gritando. "Cómo se supone que voy a saber dónde estoy?" "Me siento como si me estuvieras abandonando". El corazón de Mark se rompió al oír estas palabras, pero sabía que tenía que hacerlo. El le prometió a Susan que cada mañana y tarde subiría al bus con ella, tanto tiempo como le tomara, hasta que ella lo lograra por sí misma. Y fue exactamente así como lo hizo.
Por dos semanas, Mark, con su uniforme militar, acompañó a Susan hacia y desde su trabajo cada día. El le enseñó cómo apoyarse en sus otros sentidos, especialmente en el del oído, para saber dónde estaba y cómo adaptarse a su nuevo entorno. El la ayudó a hacer amistad con el conductor del bus, quien podría observarla, y guardarle un puesto. El la hacía reír, aún en esos días no muy buenos.

Cada mañana, ellos hacían el recorrido juntos, y Mark regresaba camino atrás para ir a su oficina. A pesar de que esta rutina era aún mucho más costosa y extenuante, Mark sabía que sólo era asunto de tiempo para que Susan fuera capaz de tomar el bus por ella misma. El creía en ella, en la Susan que él estaba acostumbrado a tratar antes de que perdiera la vista, quien no temía ningún reto y quien nunca jamás renunciaba.
Finalmente, Susan decidió que ella estaba lista para probar viajar sola. El lunes en la mañana, antes de levantarse, ella colocó sus brazos alrededor de Mark, su compañero para tomar el bus temporalmente. su esposo, su mejor amigo. Sus ojos se llenaron de lágrimas de gratitud por su lealtad, su paciencia, su amor.

Ella le dijo adiós y, por primera vez, salieron por diferentes rutas. Lunes, martes, miércoles, jueves.... Cada día fue perfecto para ella, y Susan nunca se había sentido mejor. ¡Lo estaba haciendo! Ella estaba haciéndolo todo sola.

El viernes en la mañana, Susan tomó el autobus para ir a trabajar como de costumbre. Cuando estaba pagando, e iba saliendo del bus, el conductor dijo: "Hombre, de seguro que la envidio". Susan no estaba segura si el conductor se refería o no a ella. Después de todo, quién en este mundo podría envidiar a una mujer ciega, quien luchaba por tomar fuerzas para continuar viviendo el año que acaba de transcurrir? Curiosa, ella le preguntó: "¿Por qué dice usted que me envidia? El respondió: "Debe sentirse muy bien ser cuidada y protegida como lo han hecho con usted."

Susan no tenía idea de lo que el conductor estaba hablando, y preguntó otra vez: "Qué quiere decir?"
El conductor respondió: Sabe usted, cada mañana de la semana pasada, un gentil caballero con uniforme militar ha estado esperando en la esquina vigilándola cuando usted baja del bus. Él se asegura que usted cruce la calle salva, y la observa hasta que usted entra al edificio donde trabaja. Entonces él le tira un beso, le da un pequeño saludo, y se va. Usted es una dama con suerte.

La felicidad inundó a Susan. A pesar de que ella físicamente no podía verle, ella siempre sentía la presencia de Mark. Ella era bendecida, tan bendecida, porque él le había dado un regalo más poderoso que la visión, un regalo que ella no necesitaba ver para creerlo. El regalo del amor que le pudo traer luz, donde existía oscuridad.

Que felicidad tan grande saber que tienes a alguien que te ama, y te cuida en todo momento.

Dios nos observa de la misma forma. Solo tienes que recibirlo en tu corazón, nunca es tarde para hacerlo.Y te darás cuenta que sin verlo sientes su presencia; presencia que da paz.
Mi deseo para ti hoy es que seas bendecido con este pensamiento: "Dios te ama y está a tu lado aún cuando no estás viéndolo".
Éxodo 33:14
Y él dijo: Mi presencia irá contigo, y te daré descanso.
 

 

                               Abandonado en el Everest


¿Cómo se sentiría usted teniendo un accidente que le cueste la nariz, la mitad de su brazo derecho y todos los dedos de su mano izquierda? Supongo que sus pensamientos no serán muy positivos. Pero eso fue lo que ocurrió al Dr. Beck Weathers, y él ve esa pérdida como el acontecimiento determinante de su vida, el acontecimiento que cambió todo a su alrededor.
«¿Que si quisiera recuperar mis manos?», dijo en una entrevista que le hicieron en el programa «Evening News» de la CBS. «Por supuesto que sí. ¿Que si quisiera tener mis manos para volver a ser lo que fui antes? No».

¿Qué cosa podría llevar a alguien a preferir tan dramática incapacidad? La respuesta podemos encontrarla en el Monte Everest. Porque Beck Weathers fue uno de los que estaba en la cima de esa montaña durante el ahora famoso incidente de 1996 cuando una nevada segó la vida de doce personas.
Weathers tenía cuarenta y nueve años de edad cuando ascendió al Everest. Para ese tiempo, había sido un escalador de montañas durante diez años. Escalar era su pasión.
Weathers siempre dedica mucho tiempo a prepararse para el siguiente viaje. Antes del Everest, había escalado seis de las siete cumbres, las montañas más altas en los diferentes continentes. Y para cada ascenso se sometió a un agotador régimen de entrenamiento.

El 10 de mayo, cuando ascendía a la cumbre, se dio cuenta que tenía problemas. Algunos años antes se había sometido a una operación de queratotomía para corregir su visión. Mientras más ascendía en la montaña, la altitud hizo que sus lentes saltaran de sus ojos, lo que lo dejó prácticamente ciego.

En esas circunstancias, la decisión más sabia que podía tomar Weathers, era quedarse donde estaba y esperar y luego unirse al grupo cuando este viniera de vuelta de la cumbre. Pero pronto la difícil situación en que se encontraba fue superada por un cambio horrendo en las condiciones del tiempo. Una rara ventisca cubrió rápidamente la montaña haciendo que la temperatura bajara hasta unos cincuenta grados bajo cero y aumentando la velocidad del viento a setenta millas por hora. La tormenta obligó a cada uno a luchar por sobrevivir.

En toda esta situación, Weathers quedó abandonado en la montaña. Pasaron las horas y cayó en un estado de coma hipotérmico. Sus compañeros lo buscaron durante horas sin dar con él. 

El 11 de mayo, temprano en la mañana lo encontraron. Estaba cubierto con hielo y apenas respiraba. Supusieron que de un momento a otro moriría, de modo que lo dejaron donde estaba, volvieron al campamento y le avisaron por radio a su esposa que había muerto.

Nadie ha salido de un coma hipotérmico y ha sobrevivido, excepto Beck Weathers. De alguna manera él recuperó las fuerzas, se incorporó, buscó el camino y tambaleándose, llegó al campamento. Su chaqueta estaba abierta, su rostro estaba tan negro por las quemaduras que era difícil reconocerlo y su brazo derecho que había estado expuesto tenía un aspecto blanco mármol y estaba congelado en una buena parte.
Aun después de su milagroso retorno al campamento, nadie creía que Weathers sobreviviría. 

Pero él se mantuvo luchando. De regreso en su casa en Dallas recibió atención médica. Fue sometido a diez operaciones; le amputaron los dedos de su mano izquierda, le amputaron el brazo derecho a la altura del codo y le construyeron una nueva nariz usando piel de otras partes de su cuerpo.

Al final, Weathers tuvo que someterse a un proceso de aprendizaje radical. Él cree que cambió sus manos por algo mucho más valioso: lecciones sobre él mismo, sus valores y su vida. 

Él confiesa: Probablemente sea la persona más feliz ahora, después de haber pasado por todo lo que me ha ocurrido. Tengo un juego diferente de prioridades. Uno nunca sabe quién es y qué es, sino hasta que ha sido realmente probado. Usted gana muchísimo más cuando el fracaso lo golpea que lo que pudiera enseñarle el éxito.

La actitud de Weathers refleja más que sólo gratitud por sobrevivir a una tragedia que pudo haberle causado la muerte. Él muestra su capacidad para aprender lo que le ha permitido cambiar su vida para bien. Al hacer del sufrimiento su mejor amigo, ha transformado sus fracasos en victoria.

En la vida tendremos sufrimientos y la Biblia nos asegura que Dios nos sostiene en medio de las pruebas.


                         
                             

                                                 El Indio Sabio

Un anciano indio describió una vez sus conflictos interiores:

- Dentro de mi existen dos cachorros. Uno de ellos es cruel y malo, y el otro es bueno y dócil.  Los dos están siempre luchando...

Entonces le preguntaron cuál de ellos era el que acabaría ganando.

El sabio indio guardó silencio un instante, y después de haber pensado unos segundos respondió:

- Aquel a quien yo alimente.

Y es muy cierto ya que dentro de nuestro ser existen luchas internas y debemos eliminar lo que nos produce enojo, iras, resentimientos, amargura y dejar paso al amor, la tolerancia, el perdón y la paz.  Alimenten estos sentimientos y al final de cada día crecerá en ustedes la armonía, la esperanza y la fe.
 



                

   
                                  
                              
                            El Bambú Japonés

No hay que ser agricultor para saber que una buena cosecha requiere de buena semilla, buen abono y riego constante. También es obvio que quien cultiva la tierra no se para impaciente frente a la semilla sembrada, halándola con el riesgo de echarla a perder, gritándole con todas sus fuerzas: ¡Crece, que pasa contigo!

Hay algo muy curioso que sucede con el bambú japonés y que lo transforma en no apto para impacientes, siembras la semilla, la abonas, y te ocupas de regarla constantemente, pero durante los primeros meses no sucede nada apreciable.
En realidad no pasa nada con la semilla durante los primeros siete años, a tal punto, que un cultivador inexperto estaría convencido de haber comprado semillas infértiles.
Sin embargo, durante el séptimo año, en un período de sólo seis semanas la planta de bambú crece más de 30 metros.

¿Tardó sólo seis semanas en crecer?
No, la verdad es que se tomó siete años y seis semanas para desarrollarse.
Durante los primeros siete años de aparente inactividad, este bambú estaba generando un complejo sistema de raíces que le permitirían sostener el crecimiento que iba a tener después de siete años.
Sin embargo, en la vida cotidiana, muchas veces queremos encontrar soluciones rápidas, triunfos apresurados, sin entender que el éxito es simplemente resultado del crecimiento interno, y que éste requiere tiempo…

Quizás por la misma impaciencia, muchos de aquellos que aspiran a resultados en corto plazo, abandonan súbitamente justo cuando ya estaban a punto de conquistar la meta.
Es tarea difícil convencer al impaciente que sólo llegan al éxito aquellos que luchan en forma perseverante y coherente y saben esperar el momento adecuado.
De igual manera es necesario entender que en muchas ocasiones estaremos frente a situaciones en las que creemos que nada está sucediendo. Y esto puede ser extremadamente frustrante.

En esos momentos (que todos tenemos), recordar el ciclo de maduración del bambú japonés, y aceptar que en tanto no bajemos los brazos, ni abandonemos por no “ver” el resultado que esperamos, sí está sucediendo algo dentro nuestro: estamos creciendo, madurando.
Quienes no se dan por vencidos, van gradual e imperceptiblemente creando los hábitos y el temple que les permitirá sostener el éxito cuando éste al fin se materialice.

El triunfo no es más que un proceso que lleva tiempo y dedicación. Un proceso que exige aprender nuevos hábitos y nos obliga a descartar otros. Un proceso que exige cambios, acción y formidables dotes de paciencia.

¡Cómo nos cuestan las esperas! ¡Qué poco ejercitamos la paciencia en este mundo agitado en el que vivimos…!
Apuramos a nuestros hijos en su crecimiento, apuramos al chofer del taxi… nosotros mismos hacemos las cosas apurados, no se sabe bien por qué…
Perdemos la fe cuando los resultados no se dan en el plazo que esperábamos, abandonamos nuestros sueños, nos generamos patologías que provienen de la ansiedad, del estrés…

Mi propuesta este dia es tratar de recuperar la perseverancia, la espera, la aceptación. Gobernar aquella toxina llamada impaciencia, la misma que nos envenena el alma. Si no consigues lo que anhelas, no desesperes…

Quizás sólo estés echando raíces…

Lucas 8:15 “Mas la que cayó en buena tierra, éstos son los que con corazón bueno y recto retienen la palabra oída, y llevan fruto en paciencia”

Romanos 5:3 “Y no sólo esto, mas aùn nos gloriamos en las tribulaciones, sabiendo que la tribulación produce paciencia”







     
 
               
                  MIS PADRES ME ENSEÑARON...
Que existe un único Dios que ama y perdona cuando con un corazón sincero, uno se arrepiente.
 
Que es una experiencia inolvidable, el compartir los alimentos en la simple calidez de una cocina juntos en familia.
 
Que mucho más hermoso es dar que recibir, porque dando es
como recibimos y amando es como somos amados.
 
Que el amor cubre multitud de faltas, y debemos dar amor,
porque Dios es amor.
 
Que puedo transitar por esta vida con la frente alta, porque recibi su ejemplo de honradez, responsabilidad y compromiso.
 
Que en todo tiempo debo reconocer que el único camino que me convienen, es aquel  que está dentro de la voluntad de Dios.
 
Que mis palabras tienen credibilidad, siempre y cuando vayan acompañadas de un comportamiento coherente y del agrado de mi Padre Celestial.
 
Que amar lo que hacemos constituye nuestra esencia y el premio al esfuerzo, constancia y dedicacion en mis estudios, es el ser recordada por aquellos que un dia se acercaron a mi en busca de ayuda y orientacion.
Ellos siempre
 tenian ese gesto amable, esa sonrisa en los labios y siempre esa disponibilidad de servir, ayudar y extender la mano al necesitado, ya que ellos materialmente lo tenian casi todo.
 
Supieron ser mis confidentes, y yo aprendi a confiar en ellos.
 
Sus consejos, en los momentos difíciles de mi vida, fueron llenos de 
toda la experiencia, madurez y sabiduría que proviene de parte de Dios.
 
Mi mayor privilegio es haberlos tenido, ya que me enseñaron todo
lo bueno y lo malo de la vida, siempre con mucho amor, pero
también con mucha disciplina, de la cual también estoy muy
agradecida.
 
Y a pesar de que no están ahora conmigo, tengo la tranquilidad de que todo este reconocimiento, se los pude demostrar en vida y fue un privilegio el estar en su lecho de muerte y ver como se fueron lenta y tranquilamente con una sonrisa en sus labios, como queriendo decir “hemos cumplido”.
 
Doy las gracias a Dios, por haberlos tenido en mi vida y mi mayor deseo es un dia partir con la misma paz de haber cumplido con mis responsabilidades y obligaciones como madre y esposa.
 
~QUE NOS DICE LA PALABRA DE DIOS~
Ahora pues, Jehová, tú eres nuestro padre;
nosotros barro, y tú el que nos formaste;
así que obra de tus manos somos todos nosotros.
~Isaías 64:8~
 

Ladrón de sueños
 
Ante un grupo de niños quienes entrenaban en la escuela de equitación,un hombre contó la siguiente historia:
Marcos era el hijo de un humilde entrenador de caballos. Su padre ganaba muy poco dinero y solo podía cubrir las necesidades básicas para mantener a su familia y mandar al niño al colegio.
Una mañana en la escuela, el profesor les pidió a los alumnos que escribieran cómo querían que fuese su vida cuando fueran adultos.
Marcos escribió siete páginas, esa noche, en la que describía su meta. Relató su sueño con mucho cuidado, detallando los pormenores e incluso dibujó un plano de todo el proyecto.
Él deseaba una gran extensión de terreno donde tener una vivienda, establos para los caballos, corrales para diversos tipos de animales y tierras dedicadas a la siembra y a la ganadería.
El proyecto era un sueño perfecto. Después de trabajar en él varias horas, creyó tener el proyecto más ambicioso que un niño podría llegar a tener. Con ánimo de ganador, al día siguiente se lo entregó a su profesor.
Dos días más tarde, recibió de vuelta su trabajo reprobado y con una nota que decía: «Ven a verme después de clases» Marcos, muy enojado, fue a ver a su profesor y antes de que éste dijera nada, le preguntó:
-¿Por qué usted me reprobó?
-Tranquilízate y siéntate, creo que lo tuyo es un sueño imposible de concretar. No tienes recursos; tienes una familia muy pobre. Para lograr lo que quieres, necesitarías mucho dinero.
Primero tendrías que comprar el terreno, pagar para construir todo lo que pretendes hacer, comprar los animales, semillas para la siembra y además tendrías muchos gastos de mantenimiento. Creo que es un proyecto millonario, que no estás en condiciones de lograr.
Quiero que revises tu trabajo y consideres algunos aspectos más realistas; tómate unos días, vuelve con el nuevo trabajo y reconsideraré nuevamente la nota, le dijo el profesor.
Marcos regresó a su casa, pero para nada estaba convencido. Pensó mucho tiempo en el asunto y finalmente le pidió consejo a su padre, para saber qué opinaba sobre esta idea.
Éste con mucha sabiduría, le respondió:
-Mira, hijo, tienes que decidir por ti mismo, creo que es una decisión muy importante para tu vida. Si crees de verdad que puedes llegar a lograr, tu sueño, a pesar de la opinión de tu profesor, hazlo. Mi consejo es que consultes a Dios, si tus deseos están dentro de Su voluntad, nadie en este mundo va a impedir que se haga realidad lo que te has propuesto.
-Gracias por tu consejo, papá, creo que tengo la respuesta para el profesor, respondió Marcos.

Y regresó a la escuela, con el mismo proyecto, se lo entregó al profesor y le dijo:
«Usted puede quedarse con mi mala nota, y yo me quedaré con mi sueño»
Los niños, que estaban escuchando la historia muy atentamente, recibieron una lección muy importante. Pero eso no era todo, el hombre les dijo:

“Esta historia, es mi historia. Ustedes están en esta escuela de equitación que me propuse conseguir cuando era niño, mis sueños, se cumplió hasta el más mínimo detalle. Todavía conservo aquella tarea reprobada como recuerdo y símbolo de una fantasía que se hizo realidad.”
«Jamás trates de robarle un sueño a nadie, simplemente porque tú no lo creas posible, porque un sueño sumado a la voluntad de Dios, siempre es realizable, para El no existe la palabra imposible. Si lo haces te convertirás en un ladrón de sueños»
Si tienes un “sueño”, hazlo realidad.
 
 
 

 
 
"Tiempo de plantar y tiempo de cosechar”
 
El primer domingo del mes de Marzo del 2002, en la ciudad de Keizer,
 Oregon se abrieron las puertas al Ministerio Hispano en la Iglesia de Cristo, y ese fue el dia que ser llevo a cabo el primer servicio en español y ese momento fue sin duda alguna el inicio del tiempo de plantar semillas de esperanza en esta hermosa region del pais.
En este preciso momento en algún lugar del mundo, un agricultor esta preparando la tierra para posteriormente plantar semillas. Después de los cuidados necesarios esas semillas comenzarán a cambiar el lugar donde han sido plantadas y a su tiempo el lugar que estaba yermo, se convertirá en un campo listo para la cosecha.
Eso es justamente lo que hemos estado haciendo a lo largo de estos 14 años de intenso trabajo, de jornadas largas, de viajes cada semana, horas de esfuerzo y preparación, y ahora que hacemos una pausa para mirar hacia atrás, nos damos  cuenta que muchas semillas han germinado y la cosecha se ha multiplicado.
Sin embargo sabemos que todavia hay mucho trabajo por hacer y que debemos esforzarnos aún mas, pero ahora no estamos solos, tenemos mas ayudantes y juntos emprenderemos la labor de sembrar mas cada dia con el anhelo de traer un cambio positivo en medio de tanta confusion y maldad que existe en el mundo.
Recordemos estas hermosas palabras:
 
“Señor haz de mi un instrumento de tu Paz, donde haya odio, dejame plantar Amor; donde haya daño, Perdón; donde haya duda, Fe; donde haya desesperación, Esperanza; donde haya tinieblas, Luz y donde haya tristeza, Gozo”.
 
“Siembra hoy lo que quieras cosechar mañana”.
Gracias Dios por enseñarnos a sembrar.
Gracias por su apoyo durante estos 14 años maravillosos
 
El Alpinista
Un joven alpinista iba acompañado por dos fuertes y experimentados guías, en su primer intento por escalar los Alpes Suizos, y se sentía seguro de tener un guía en la delantera y otro detrás de él.
Escalaron varias horas. Sin aliento y exhaustos, lograron por fin llegar a las rocas que entre la nieve sobresalían justo antes de llegar a la cima. Al faltar solo unos metros para llegar a la cumbre, el guía que iba al frente se echó a un lado para que el joven alpinista pudiera ver el paisaje por primera vez, una maravillosa vista panorámica de picos cubiertos de nieve y un brillante y despejado día en el cual no se veía una sola nube.
Aferrándose a las rocas mientras escalaba, el joven dio un último salto hasta la cima.
El guía rápidamente  tiró de él hasta bajarlo. El joven no sabía que a menudo fuertes vientos soplaban sobre las rocas de la cima, cuya velocidad  podía hacerlo caer.
Al instante, el guía le informó de tal peligro diciéndole:
- ¡Tiene que arrodillarse señor! ¡Nunca estará mas seguro acá arriba que de rodillas!
Este joven descubrió que aunque pensó estar bien preparado para escalar, aún había mucho más por aprender. Cuando logramos una meta debemos arrodillarnos y darle el agradecimiento a nuestro Padre Celestial y no pensar que somos auto-suficientes.
La vida está saturada de errores y el mayor peligro radica en sentirse superior a los demás.
Un poco de humildad no nos vendria mal acada uno de los que estamos leyendo esta reflexión.
 
EL SIGNIFICADO DE LA BENDICION

Cuando alguien te dice 'QUE DIOS TE BENDIGA' no solo te está deseandolo mejor para ti, sino que también esta actuando en favor suyo.

El efecto de la Bendición es multiplicador, ya que es dado por Dios a sus Hijos.La bendición nos da el apoyo activo de Dios para el bienestar de lapersona, habla del agradecimiento, confiere prosperidad y felicidad enla persona que recibe buenos deseos de nuestra parte.

La bendición comienza en el hogar, en las relaciones de padres e
hijos. Los niños que reciben el regalo de la bendición de parte de sus
padres, tienen un buen comienzo espiritual y emocional en la vida.
Reciben un firme fundamento de amor y aceptación.
 
 
Este principio también se aplica a la íntima relación de pareja. Las amistades se profundizan y fortalecen, la hermandad de las Iglesias se incrementa atrayendo compañerismo, unidad y esperanza a muchos que nunca hanrecibido una palabra de bendición.

Reparte bendiciones dondevayas, no sólo de palabras, sino de hechos, ellas volverán a ti,cuando menos lo esperes.
 
 
La persona que vive en la presencia de Dios, amándole y obedeciéndole, goza de la bendicióndivina siempre.

Hermanos y amigos que “ Dios les Bendiga...”
 
El Clavadista
Hace tiempo hubo un joven que había sido entrenado desde pequeño en el salto de calvados y ahora en la adolescencia estaba preparándose para llegar a nivel olímpico.
Tenía un amigo que siempre le hablaba de la importancia de las enseñanzas de parte de Dios, pero el deportista no prestaba mucha atención a las palabras de su amigo, aunque lo escuchaba, pero nunca deseaba saber más, ni estaba interesado en asistir a la Iglesia, su corazón y mente estaban en su entrenamiento y en alcanzar las medallas.
Una noche el clavadista fue a la piscina de la universidad a la que pertenecía, todas las luces estaban apagadas, pero por los enormes ventanales podía mirarse como brillaba la luna y había suficiente luz para practicar.
El joven subió al trampolín más alto y en el momento en que se puso de espaldas a la piscina sobre la orilla del trampolín, extendió sus brazos y vio su propia sombra en la pared. La sombra de su cuerpo tenía la forma exacta de una cruz y en lugar de saltar, se estremeció, se arrodillo y finalmente le pidió a Dios que le ayudara a conocer más de Jesús y de su amor.
Mientras el joven permanecía orando, el personal de limpieza llego y encendieron las luces para trabajar en la piscina la cual habían vaciada horas antes para repararla. Se imaginan ustedes lo que hubiera pasado si el clavadista realiza su entrenamiento esa noche.
Este mensaje es para los adolescentes: El estudio y el deporte son buenos hábitos, pero también es importante el tiempo que ustedes deben invertir en las enseñanzas de Dios.
Por eso no debemos olvidar que la Biblia nos dice que si Dios tiene cuidado de las aves del cielo, ¡Cuanto más tendrá de sus hijos!
El siempre tiene cuidado de nosotros.
 

Neuronas y  Estrellas
 
 Durante algunas semanas estuve meditando en hacer una comparacion entre el número de nuestras neuronas en el cerebro, con el número de estrellas que se encuentran en el firmamento. Pienso que podemos ejemplificar como se encuentran nuestros pensamientos ya que, cada vez que aprendemos algo nuevo se realizan conexiones de neuronas en nuestro cerebro.
El enemigo conoce ese secreto y por eso invade tu mente y te hace creer que no puedes, que eres torpe, que vales poco y hasta que no tienes la capacidad de aprender algo nuevo cada día. Esto es totalmente falso porque cuando aprendes algo relacionado con la Palabra de Dios tu alma y cerebro se enriquecen y tus neuronas se multlipican y de paso pones a trabajar tu mente.
Cuando tengas la oportunidad, mira al cielo en una de esas noches en que brillan muchas estrellas y piensa en lo siguiente:
 
“Mi cerebro es como una galaxia con miles y miles de estrellas y puedo con tanta luz iluminar la vida de alguien mas”.
 
Y es que en realidad este mundo necesita tanta luz, tenemos jóvenes en conductas peligrosas, matrimonios en crisis, ancianos olvidados y desamparados,  animales maltratados, niños viviendo en medio de la violencia y el desamor de sus padres y hasta la naturaleza sufriendo con la imprudencia del hombre.
Enciende tu luz y comparte la Palabra de Dios porque cerca de ti existe alguien que necesita brillar.
 
VOLAR  MAS  ALTO


Después de la 2a Guerra Mundial, un joven piloto inglés probaba un frágil avión monomotor en una peligrosa aventura alrededor del mundo.
 
Luego de despegar de uno de los pequeños e improvisados aeródromos de la India, oyó un ruido extraño que venía de detrás de su asiento.

Se dio cuenta que había una rata espantosa bordo y que si roía la cobertura de lona, podía destruir su frágil avión.

Podía volver al aeropuerto para librarse de su incómodo, peligroso e inesperado pasajero.  Pero, de repente recordó que las ratas no resisten las grandes alturas.

Volando cada vez más alto, poco a poco cesaron los ruidos que ponían en peligro su viaje.

MORALEJA
Si amenazan destruirte por envidias, o chismes: VUELA  MÁS  ALTO
Si te critican:
VUELA  MÁS  ALTO
Si eres victima de una injusticia:
VUELA  MÁS  ALTO
Acuérdate siempre que las ratas no resisten en las grandes alturas.
Deseo que hoy y siempre ten el coraje de levantar el vuelo y volar muy alto, con la cabeza en las nubes y los pies bien firmes en el suelo.
Deseo también que cuando estés volando sepas mirar para abajo y ver que existen criaturas mucho más pequeñas que tu y cuán grande e importante eres delante de ellas, y que en esa misma proporción, también mires para arriba y veas cómo es de grandioso el cielo que te cubre y percibas el tamaño de tu pequeñez frente al Universo.
 
El  Leñador
                                             
Había una vez un leñador que se presentó a trabajar en una madereria. El sueldo era alto y las condiciones de trabajo muy buenas.
El primer día se presentó al capataz, quien le dio un hacha y le designó una zona. El hombre entusiasmado salió al bosque a talar. En un solo día cortó 18 árboles.
-          “Te felicito, -dijo el capataz, hiciste un buen trabajo el dia de hoy”.
Animado por las palabras del capataz , el leñador se decidió a mejorar su propio desempeño y muy motivado se fue a la cama temprano.
A la mañana siguiente se levantó antes que nadie y se fue al bosque. A pesar de todo el esfuerzo no consiguió cortar más que 15 árboles.
-“Me debo haber cansado “- pensó y decidió acostarse con la puesta del sol. Al amanecer se levantó decidido a talar  mas de 18 árboles.
Sin embargo ese día no llegó ni a la mitad. Al día siguiente fueron 7, luego 5 y el último día estuvo toda la tarde tratando de cortar su segundo árbol y su esfuerzo fue inutil.
Con gran tristeza decidió ir a contarle al capataz lo que le estaba pasando y a prometerle que se esforzaria al límite de desfallecer para conseguir hacer el mejor trabajo.
El capataz  después de escucharlo solo le hizo una pregunta :
-“¿Cuándo afilaste tu hacha la última vez?” –
-“¿Afilar?  No, no tuve tiempo de afilar, nunca se me habria ocurrido eso antes. Yo solo me levantaba y me iba a trabajar y trabajar hasta el anochecer.”
-“Pues ahi está el error, un buen leñador tiene afilada su hacha, SIEMPRE”.
Te invito a pensar…
¿Cuál es el hacha de tu vida, que no estás afilando?
Como pretendemos una familia unida, si no practicamos la disicplina, el orden, el respeto y la comunicacion. Como queremos mas miembros en la Iglesia si no evangelizamos. Como anhelamos la obediencia y el respeto de nuestros hijos, si nos olvidamos de dar el ejemplo. Como hablar de amor, si ni siquiera somos capaces de abrazar a nuestros seres queridos.Como suspiramos por buena salud, si descuidamos nuestra alimentación y como vivir en un mundo feliz, si la violencia tiene la puerta abierta en nuestra casa.
Tal vez el hacha que afilamos diario, es el trabajo, ahi si a llegar a tiempo, a no faltar, a no perderlo, pero que de lo demas…
Tu hacha es tu salud fisica, moral  y espiritual, cuidala porque si se te acaba… ya sabes lo que pasa. ¿A cuanta gente conoces desafilada?
No formes parte de los desafilados, ánimo, adelante afila tu hacha y sigue adelante.
 
La Vida es tan Corta...
 
¿Ustedes saben cuál es?...
¿El día más bello? Hoy.
¿La cosa más fácil? Equivocarse
¿El obstáculo más grande? El miedo
¿El mayor error? Abandonarse
¿La raíz de todos los males? El egoísmo
¿La distracción más bella? El trabajo
¿La peor derrota? El desaliento
¿La primera necesidad? Comunicarse
¿Lo que más hace feliz? Ser útil a los demás
¿El peor defecto? El mal humor
¿La persona más peligrosa? La envidiosa
¿El sentimiento más ruin? El rencor
¿El regalo más bello? El perdón
¿Lo más imprescindible? El hogar
¿La ruta más rápida? El camino correcto
¿La sensación más grata? La paz interior
¿El resguardo más eficaz? La sonrisa
¿El mejor remedio? El optimismo
¿La mayor satisfacción? El deber cumplido
¿La fuerza más potente del mundo? La fe
¿La cosa más bella de todas? El amor
¿Los mejores profesores? Los niños
¿Las personas más necesarias? Los padres
¿Una de las mayores alegrías?

Tener amigos de verdad, saber que cuentas con alguien, aunque sepas que ellos no van a resolver tus problemas, pero siempre están junto a ti cuando los necesitas y nunca te traicionan, ni hablan mal de ti, esas son las grandes alegrías de la vida.
 
 
 
 
 
 
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